El origen de la industrialización argentina.

El origen de la industrialización argentina
Javier Villanueva

1. La versión "olímpica "

A los latinoamericanos, con frecuencia, nos parece que en nuestra historia de uso corriente en los círculos internacionales hubiera sido escrita de el Olimpo; sabemos que desde las alturas no se distinguen con claridad los conflictos que nos aquejan y, menos aún, la verdad identidad de los actores que participan en los mismos. En caso patente es el desarrollo industrial contemporánea de América Latina. En la versión más difundida se coincide en señalar que si bien existía desde mucho antes un cierto grado de desarrollo industrial en nuestros países, el crecimiento de este sector en su forma moderna se produce como consecuencia de la depresión de los años 30. Señala que, como resultado de las dificultades para exportar (e importar bienes o capitales) emergentes de la gran depresión, mejoraron los precios relativos de los bienes manufacturados producidos localmente. La depresión habría -según la versión "olímpica" - logrado producir una ruptura de la tendencia anterior en materia de crecimiento industrial. El esquema al que hacemos referencia se basa en la sesión de dos efectos. El abrir "efecto reajustes" resultaría de la más una utilización de la capacidad industrial preexistente; y el "efecto transferencia " implicaría la aplicación de la capacidad de producción manufacturera como resultado de la reorientación de los recursos locales.
En estos párrafos intentaremos cuestionar alguno de los puntos fundamentales de la versión "olímpica".
Nos parece claro que la expansión de la capacidad del sector manufacturero sólo pudo haberse realizado a partir de la segunda mitad de la década del 30, período en que mejoran las condiciones del comercio internacional del país. Para que tuviera lugar el efecto "transferencia de recursos" el estímulo debe de haber estado ligado, a los controles de cambios instalados en aquel entonces y que actúan con mayor "eficiencia que una barrera aduanera". Según la transferencia interna de recursos hubo, ésta sin duda estuvo ligada a: a) la formación de empresas abastecedoras de las filiales extranjeras que se establecieron localmente saltando las barreras cambiarias a que hemos hecho referencia; b) la formación de empresas locales conectados por vasos técnicos y financieros a firmas internacionales. Así, parece prudente en sugerir que él "efecto reajustes" al sector relación con las dificultades creadas por la Gran Depresión, y que él "efecto transferencia de recursos" a ser tenido lugar, predominantemente en los años en que se desarrolló el sistema de control de cambios..

2. La literatura "olímpica"
Alexander kafka presenta la teoría de las "conmociones adversas ". Según esta tesis, los países de América Latina han logra una buena parte del desarrollo industrial sobre la base de la aparición de desequilibrios críticos en sus economías.

3. El crecimiento del sector industrial: algunos datos

La observación de la tasa de crecimiento del sector industrial no permite dar una sesión especial en el ritmo de su crecimiento. La información disponible sugiere que la década del 30 el sector industrial continuó creciendo globalmente. Si se unen los picos conservase que la tasa de crecimiento la capacidad industrial es por lo menos igual o aun más oro para el periodo comprendido entre 1911-1929, que para el periodo 1929-1939. Lo que se intenta remarcar es que lo que se refiere a las tasas de crecimiento del sector, los datos existentes no poseen la idea de que en la década referida se produjera una clara discontinuidad con el pasado. Si lo que se someta la observación es, la participación porcentual en la producción total del país, las conclusiones son parecidas a las señaladas anteriormente.
Mas fructífero, sin embargo, resulta el examen de los cambios en la composición del producto manufacturero. Permite evitar ciertos cambios: a) existe una cierta tendencia de crear la participación en el producto industrial de ramas como alimentos y bebidas, calzado e industria indumentaria, maderas, cuerdas, y minerales no metálicos; b) las ramas del papel e imprenta y publicaciones, después de haber expandido su participación en la década del 20, tiene a declinar en la década del 30; c) la rama de productos químicos y petrolero expande su participación lentamente surgiendo una tendencia instaurada desde antes del sector; d) las únicas ramas que ofrece sustento a la idea de un cierto "despegue" en la década del 30 son la de los productos metálicos y la de los textiles, especialmente esta última.
En el cuadro puede verse una síntesis de información censal. En 1935, el 78 por ciento de la producción industrial todo desecho a cabo en firmas establecidas antes de 1930. Por otra parte, el 66 por ciento de los establecimientos industriales establecidos en el país había sido fundado antes de 1930.

4. Las inversiones en el sector industrial

Observando los datos sobre la inversión en el sector industrial puede verse que la inversión bruta fija en el sector manufacturero alcanzó partir de 1900 picos máximos: uno en 1913, otro en 1929/30 y otro en 1937. La tasa de crecimiento más elevada de inversión en el sector industrial corresponde a los años 1923-1929. Entre los años 1924 y 1930 se produce la masacre inversión al sector industrial hasta la Segunda Guerra Mundial las inversiones en construcciones alcanzan también una elevación en 1930, la inversión industrial entre los años 192 3:01 930 se produce la acumulación de importación equipos y maquinarias para la industria. Estas cifras contradicen la creencia generalizado de que la industria comenzó a desarrollarse durante la Segunda Guerra Mundial. El proceso de inversiones señalado se reflejó, asimismo, en el grado de utilización de electricidad por parte del sector industrial, que triplicó aproximadamente el consumo de energía.

5. La radicación de empresas industriales extranjeras

Los datos expuestos bastan para justificar el que se ponga en tela de juicio la afirmación de que la industria argentina haya experimentado en la década del 30 un sorpresivo "tirón" hacia arribaen su tasa de crecimiento. Esencial en el proceso de cambio de estructura industrial de esos años es, naturalmente, la acumulación de inversiones y la exportación de equipos a que hemos aludido más arriba. A dichos cambios no puede haber sido ajena la oleada de empresas internacionales -especialmente norteamericanas- que llegaron al país en la década del 20, introduciendo pari passu nuevos bienes y nuevas formas de producción y de organización. También parece estarse ligado a una fuerte corriente de inversiones extranjeras de tipo directo.
En la década del 20 firmas industriales extranjeras y firmas loca les encara la producción de nuevos bienes con el apoyo financiero y técnico de firmas internacionales. En pocos años aparecen, en la que se ha década, producido localmente, artículos que antes se importaban: como el caucho, artefactos eléctricos, subproductos de petróleo, etc. Unos años más tarde, entre un hombre entre 6:01 938, el país recibe otro impacto de inversiones directas externas. Las nuevas empresas incorporadas al país eran del tipo de las que más rápido crecen (alrededor de estas se agruparon pequeñas entre esas abastecedoras). El consenso general parece coincidir con el que la oleada comienza aproximadamente en 1924, pero que recién entre 1926 y 1930 se descarga el impacto principal. Comenzaban a aparecer en la Argentina no ha ramas de grandes grupos internacionales que se estaban expandiendo. Cerca de 1910 "los extranjeros controlaban la gran mayoría de los establecimientos industriales más grandes... molinos de harina, refinería de azúcar, producción de vinos, frigoríficos, lo que representaba alrededor del 36% del capital invertido en toda la industria argentina". Una característica de estas industrias era que desde su nacimiento eran grandes (alta concentración de mano de obra y de inversión fija). Cerca de 1937 la inversión extranjera en industria representaba algo más de la mitad del capital total invertido en la industria nacional. Entre 1900 y 1920 el masón número de empresas extranjeras se colocaban en la rama de alimentos y bebidas (frigoríficos).
Entre los años 1921 y 1930 entran al país 43 grandes empresas de las cuales el masón número se concentraban en las siguientes ramas: químicos (13); metales (7) y artículos eléctricos (10). Entre 1931 y 1943 se detecta la instalación en el país de 45 grandes empresas internacionales, buena parte de origen norteamericano, especialmente las textiles.

6. Política económica y desarrollo industrial

Dos condiciones fueron esenciales: a) la seguridad de un mercado local envía de expansión, empresas con la existencia de mercados de ingreso creciente a través de una protección tarifaria adecuada y, b) la preservación de los derechos de exclusividad sobre tecnologías y marcas por la vía de patentes.
Con relación a la protección tarifaria Alvear, en 1923 en vigor los precios oficiales de la tarifa de avalúos sobre los que se calculaban los gravámenes aduaneros, acercándolos más a los precios reales del mercado internacional. Con ello se lograba una mejora en la protección. Es poco probable, sin embargo, que la devaluación hace resultado un incentivo suficiente como para alentar nuevas inversiones, especialmente en las internacionales.
En algunos casos, y apenas instaladas, las empresas operan más como importadores de bienes finales. Es decir, competían por las divisas disponibles a los efectos de introducir al país bienes (entre ellos, equipos industriales). Una vez en marcha las operaciones industriales, las empresas volvían a competir por las divisas, pero entonces, para solventar la importación de insumos. En general, en tanto el comercio tradicional importaba de Gran Bretaña bienes terminados, las nuevas empresas importaban equipos, partes, materias primas y patentes.
En la parte final de la década del 30 de situación es diferente, ya se había afirmado la competencia entre proveedores británicos de bienes finales tradicionales y la de los proveedores norteamericanos de nuevos bienes y de insumos para las empresas instaladas localmente. La historia de mostrar a que resultaba más difícil evitar la entrada de bienes al país cuando se trataba de insumos, que cuando se trataba de bienes de consumo ya fabricados en el exterior.
La prioridad uno, era siempre la de promover los insumos necesarios para la industria.
Pero, si hay algo que es similar en los años 20 y los 30 en materia de sustitución de importaciones industriales con capital extranjero es que el mismo Estado nacional el que aparecía como beneficiario.


7. Las patentes extranjeras

En cuanto a la protección de las condiciones oligopólicas, las patentes extranjeras en la Argentina se expanden fuertemente, precisamente en el periodo en que se establecen las bases para la industria nueva, es decir, en el periodo de 1920 a 1930. En la década del 30 el número de patentes es muy elevado y muy superior a cualquier otro periodo.

8. El conflicto entre los Estados Unidos e Inglaterra marcaron línea negrita

Sea en los "felices años" de la década del 20 los conflictos comerciales y de poder entre Inglaterra y Estados Unidos se habían hecho manifiesto. Es que en opinión de la misión D' Abernon, especialmente a partir de 1923 la tarifa argentina "es suficientemente protectora en algunos casos suficientemente prohibitiva como para haber permitido el crecimiento de industrias que han cerrado toda vía a la importación de ciertos bienes o de haber cambiado la importación de bienes por la absorción de materias primas y equipos". En el discurso inaugural del Presidente Alvear en 1923, se aparta de la interpretación de la industrialización favorita a los grupos tradicionales del país, es decir un electrización basada materias primas locales. Decía entonces Alvear: "deben ser particularmente objeto de atención y defensa las industrias que trabajan materia prima nacional. Es necesario evitar que la competencia del exterior las destruya, señalando así tan valiosa fuente de trabajo... todo eso no impedirá, por cierto, estimular industrias que aunque usen materias primas extranjeras sean beneficiosas para el país".
La Depresión mundial y los años que inmediatamente le siguieron pusieron un periodo de calma del conflicto entre el Reino Unido y los Estados Unidos. Pero sabe promediar la década del 30 nuevamente los encontronazos se hacen cada vez más frecuentes y tal vez más intensos. Pero ya al promediar la década del 30 nuevamente los encontronazos se hacen cada vez más frecuentes y tal vez más intensos.
El control de cambios instaurado a consecuencia del pacto de Londres (Roca-Runciman) "protegía directamente a los productores textiles del Reino Unido". El uso discriminatorio de las divisas establecidas por las prescripciones del Pacto de Londres traían como consecuencia una barrera en contra de las importaciones de origen norteamericano. Argentina tenía una doble política, la de satisfacer a la corona británica y a la vez facilitar la entrada de capital norteamericano, con esta estrategia se logró un desarrollo de la economía local con capitales extranjeros.

9. Control de cambios y sustitución de importaciones

Es tal vez sólo en este período inicial de la década del 30 en que se justifica que los argentinos de la época de la gran depresión "no atinaron a pensar una nueva puesta o una nueva política nacional e internacional". No se puede dejar de observar que la misma introducción del control de cambios en 1930 y los prestigios de bilateralismo (Argentina-Gran Bretaña) no era otra cosa expresiva de las pensiones de fondo afectaban a la economía y la política Argentina. Es a partir de 1933, con la entrada del equipo de Federico Pinedo a la conducción económica del país, lo que lleva a una formulación económica nueva. Esta formulación, aunque con interrupciones parciales, persiste prácticamente hasta el presente. Las condiciones que establece las reglas del juego de las nuevas fórmulas de política económica aplicadas a partir de 1933 están ligadas al siglo y a los efectos de la política imperial británica, creemos sin embargo que existen por lo menos otros dos factores. Estos factores son: a) la tensión entre los intereses británicos y de Estados Unidos, luchando por el predominio en el aria latinoamericana (a ello se suma posteriormente Alemania); y b) la existencia, a partir de los últimos años de la década del 20, de sectores industriales ligados al capital internacional y provistos de equipos, patentes y organización de igual origen, de los cuales se desarrollaba una constelación de pequeños talleres y empresas industriales de capital local.
La existencia de estos cuatro factores (algunos señalados otros implícitos) no pudo haber sido ignorada por los conductores de la política económica del país de la época. Primero, porque la factores estaban íntimamente relacionados entre sí y por ende al tomar en cuenta algunos necesariamente se tomarían en cuenta otros.
Segundo, el ciclo de filiación imperial eran los factores de masón notoriedad pública. El primero, por lo que representa bancarias intereses afectados y en términos de desempleo y el segundo, porque afectaba los intereses agroexportadores, que constituían, como se sabe, la raíz del poder político-económico del país.
En cuanto al capital extranjero, dominaban en forma casi monopólica varias ramas de actividad manufacturera del país: frigoríficos, usinas eléctricas, segmento, armado motores, elaboración de artículos de caucho, seda artificial, petróleo, fabricación de conductores eléctricos, aparatos de radio telefonía, productos farmacéuticos, etc.
la estrategia del equipo de 1933 se apoya, en dos tipos de medidas: "estructurales" y "antecíclicas". Las medidas "estructurales" estaban ligadas a las negociaciones de Gran Bretaña. En estas negociaciones lo que se logra es asegurarse una parte del mercado británico de "chilled" para los ganaderos argentinos a cambio de facilitar el acceso a las importaciones británicas hasta donde alcanzaran las divisas provenientes del comercio de exportación con aquel país. De esta manera se ha "tranquilizaba" a dos fuertes fuentes de poder. Las medidas "anticíclicas" que sean en apoyo a la industria local tenían por fin no sólo la preservación de fuentes de empleo imprescindibles para contrarrestar las presiones del ciclo, sino que además permitirán atraer capital extranjero al sector industrial del país. Esto último, sin embargo, no era expresamente indicado como objetivo definido.
La atracción de los capitales extranjeros era facilitada por la vía de la política cambiaria, que actuaba aún mejor que una barrera aduanera. Esta "barrera cambiaria" era la que debían superar las empresas de capital internacional que quisiera mantener sus negocios en el país. La estrategia de 1933 se componía de dos piezas esenciales y complementarias: por un lado se mantenían las importantes relaciones con Gran Bretaña y el equilibrio de poderes internos a través de la cuota de carne enfriada que se tiene con el Pacto de Londres. Por otro, se estimulaba al empleo industrial y se lograba el aporte de capital extranjero en el sector correspondiente, por lo cual, permitiría no sólo compensar los problemas del ciclo sino intentar "limitarse" entre dos fuentes de poder.
La tesis de este organismo era que la industria, debía responder en materia de equipamiento también la impronta del fenómeno. En años de mala, las importaciones debían cubrir lo esencial inclusión de materias primas para la industria. En años de buena, las importaciones debían permitir el reequipamiento de la industria local.
La solución parecen existir fuera de la aplicación de los capitales extranjeros que asan de invertirse en el futuro en la producción de artículos importados hasta el momento; es decir, la dirección de esos capitales hacia otros caminos que los tradicionales. Y esa solución presenta en toda su envergadura del problema de la industrialización de América Latina.



No hay comentarios:

Publicar un comentario